Iglesia del siglo dieciséis reformada en el diecinueve, que cuenta con una torre rematada con capitel piramidal de cerámica. En él aún se aprecia la influencia del arte musulmán en sus azulejos y en las esferas decorativas que recuerdan el yamur islámico o remate del alminar de la mezquita. Una reforma en el siglo diecinueve la transformó al neoclasicismo.
El templo se estructura con tres naves de seis tramos, siendo la central la más alta y ancha, separadas mediante arcos formeros de medio punto, que des cansan en pilares en cuyos frentes se adosan pilastras cajeadas.
Las grandes reformas que sufrió a mediados del siglo XIX hicieron que se transformara, en su interior y sus portadas, en una iglesia neoclásica. Estas obras fueron impulsadas por el abogado veleño don Federico Vahey, que fue ministro de Gracia y Justicia de Isabel II, que manda construir la capilla funeraria consagrada a la advocación de San Federico, hoy conocida como la del Cristo de los Vigías. La Guerra Civil privó a este templo de importantes esculturas barrocas.
En el altar mayor encontramos un gran mura, de excelente calidad, realizado por el pintor veleño Francisco Hernández donde se contempla un Jesús triunfante, resucitado, rodeado por los cuatro evangelistas.
En la actualidad se veneran imágenes que se procesionan en Semana Santa.