La Fábrica de Naipes de Macharaviaya era propiedad de la familia Gálvez, formada por cinco hermanos quienes participaron en la aventura americana. Esto abrió una vía de comunicación entre el Nuevo Continente y el municipio, hasta el punto de que se le conociera como el ‘Pequeño Madrid’. Los mecenas de la puesta en marcha de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya fueron los hermanos Gálvez, sobre todo José y Miguel, que intentaron situar en su villa de origen un motor de desarrollo importante. El asentista y responsable de la construcción y puesta en marcha de este gran proyecto de la Ilustración fue el técnico y empresario italiano Félix Solesio.
La Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya se encuentra en el centro de dicha villa, en la calle Real y junto a la iglesia parroquial de San Jacinto. Se sitúa a lo largo de dicha calle, en la parte de la izquierda, en el mismo lado de la iglesia. El entorno de la fábrica de naipes es de gran belleza al estar integrada en una villa típica de la época de la Ilustración.
La Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya ostentó el monopolio de este producto para su venta en América hace dos siglos. Su producción se cifraba en 30.000 mazos anuales, fabricados con un papel especial que se adquiría, inicialmente, en Barcelona y Génova, aunque, algunos años después, el papel pasó a elaborarse en Benalmádena. Sin embargo, respecto a esa producción, algunos expertos aseguran que la mayor parte de ella jamás llegó a su destino, por lo que las barajas se pasaban meses en los puertos de Cádiz y Málaga donde acababan pudriéndose a causa de la humedad. Y que las partidas que desembarcaban en Las Indias tenían tan mala calidad que no compensaba el precio tan caro que se hacía pagar por ellas, ya que se consideraban artículo de lujo