Construido en 1956, el lavadero surgió de la necesidad de los vecinos, quienes antes se desplazaban al Puente Romano, a 1 km del casco urbano, para lavar la ropa. El agua provenía de un manantial cercano y se guiaba hacia la fuente del «Caño», de donde se distribuía a las casas. El agua sobrante se almacenaba en un abrevadero y llegaba al lavadero, y posteriormente se usaba para el riego de los campos. Aunque no es relevante por su arquitectura, tuvo un gran valor social para los habitantes de Sedella.

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